¿Qué es el networking digital como negocio?

Pensamiento Lateral Aplicado al Marketing_Technetbcn

El pensamiento lateral aplicado al marketing es una forma de replantear cómo atraes y convences a tus clientes, alejándote de los enfoques tradicionales que utiliza la mayoría. En lugar de competir en precio, servicios o características donde todos acaban pareciéndose, este enfoque busca generar nuevas perspectivas que cambien la forma en la que el cliente percibe tu negocio. El concepto fue desarrollado por Edward de Bono, psicólogo, médico y autor especializado en procesos de pensamiento y toma de decisiones.

Su trabajo no se centró específicamente en el marketing, sino en cómo las personas piensan y resuelven problemas, lo que ha permitido aplicar sus ideas en múltiples áreas, incluido el ámbito empresarial. Más que una teoría abstracta, el pensamiento lateral se ha utilizado durante décadas en empresas y entornos profesionales para mejorar la toma de decisiones, la innovación y la diferenciación, con resultados claros: organizaciones que dejan de competir en lo obvio para empezar a destacar por enfoque.

Aspectos a comprender

Uno de los aspectos más importantes a entender es por qué la mayoría de negocios no logran diferenciarse, aunque crean que sí lo hacen. El problema no suele ser la falta de ideas, sino la repetición constante de los mismos enfoques.

Muchas empresas piensan que destacan porque tienen una web profesional, ofrecen un buen servicio o trabajan con rapidez, pero en realidad eso no es diferenciación, es simplemente lo mínimo que el cliente espera. El mercado ya da por hecho todo eso.

La clave está en cómo el cliente percibe tu negocio, no en lo que tú crees que te hace especial, o en lo que te gusta a tí, es lo que el cliente quiere y necesita.  Si en pocos segundos no entiende por qué debería elegirte, te coloca automáticamente en el mismo nivel que el resto.

Punto Crítico

Aquí es donde aparece un punto crítico que muchas empresas no ven: no compiten realmente contra otras empresas, LUCHAN EN CONTRA DE LA INDFERENCIA. Cuando un negocio no consigue destacar, deja de ser una opción relevante y pasa a ser uno más dentro de un conjunto sin identidad. En ese momento, las decisiones del cliente se vuelven simples y previsibles: o elige por precio o directamente no elige. Este es el motivo por el que tantos negocios acaban entrando en una guerra de precios que erosiona márgenes y dificulta el crecimiento.

Error

El error más común al intentar solucionar esto es recurrir al marketing tradicional sin cuestionar el enfoque. Se invierte más en publicidad, se publican más contenidos o se lanzan más campañas, pero todo sigue transmitiendo lo mismo que el resto del mercado. Es un problema de fondo, no de volumen. Aumentar la visibilidad de un mensaje poco diferenciador no mejora los resultados, solo amplifica la irrelevancia.

Aquí es donde el pensamiento lateral aplicado al marketing marca la diferencia. No se trata de hacer más acciones, sino de cambiar la forma en la que el cliente entiende lo que haces. El foco deja de estar en el servicio o producto y pasa a estar en el problema que resuelves y en cómo lo haces visible. Este cambio de perspectiva permite que dos empresas que ofrecen exactamente lo mismo sean percibidas de forma completamente distinta. Y en un mercado saturado, esa percepción lo es todo.

IMPORTANTE A CONSIDERAR

Hay algo importante que conviene decir, porque es una objeción habitual. Muchos dirán: “esto es fácil decirlo, pero luego no se aplica”. Y en parte tienen razón. Pero también hay otra realidad que pocas veces se menciona: si todo el mundo se considera experto en marketing y da consejos constantemente, ¿por qué luego no lo aplican en sus propios negocios?

La respuesta no es tan simple como parece. En muchos casos, las empresas no cuentan con la infraestructura necesaria para implementar una estrategia de marketing real. Aplicar pensamiento lateral, diferenciarse y construir una propuesta sólida no es cuestión de una acción puntual, sino de un enfoque estratégico que requiere análisis, planificación y ejecución coordinada. Y eso no se resuelve con acciones aisladas.

Aquí es donde aparece otro error muy común: pensar que el marketing está cubierto porque alguien gestiona las redes sociales. Tener a una persona muchas veces el conocido “sobrini manager” que diseña en Canva, publica contenidos y responde comentarios no es tener un departamento de marketing. Es simplemente tener presencia, pero no estrategia.

Para que una empresa pueda implementar correctamente un enfoque como este, necesita empezar desde la base: su plan estratégico. Es imprescindible identificar las necesidades reales del negocio, analizar la competencia, entender el mercado y, a partir de ahí, diseñar acciones coherentes alineadas con objetivos concretos. Y esto no depende de una sola persona, sino de la coordinación entre diferentes áreas con conocimiento específico.

Ahora bien, también es cierto que muchas pymes no cuentan con los recursos para tener un equipo completo. En ese caso, no hay excusas, pero sí hay una forma correcta de hacerlo: empezar. Planificar, investigar y ejecutar de manera gradual. No se trata de hacerlo todo de golpe, sino de avanzar con criterio, construyendo una base sólida sobre la que crecer.

Porque al final, la diferencia no está en saber lo que hay que hacer. Está en hacerlo con enfoque.